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Poco, o mejor dicho, nada que reprochar al Hestia Menorca, pese a todos los contratiempos jugó un gran partido ante un gran equipo como es el San Pablo Burgos. Supo levantarse de una distancia de 16 puntos a base de lucha, coraje y buen juego, especialmente en un gran tercer parcial llegando a reducir diferencias hasta la mínima expresión, pero desde el 6.75 el Burgos sentenció, dos de Lapronik y dos de Barrera volvieron a poner tierra de por medio en el inicio del cuarto final. Reacción final que apunto estuvo de dar un susto a los burgaleses que se acabaron por llevar un trabajado triunfo, 82-90.

Como muy buena se puede catalogar la actuación menorquina, un juego ofensivo fluido en muchas fases del partido, recuperando en ciertos momentos la mejor versión defensiva y tratando de tú a tú al doble campeón europeo. 

De entre el buen papel menorquín cabe destacar la dirección de Álvaro Sanz en la primera mitad, el resurgir en el segundo tiempo de Clevin Hannah, que acabó con 17 puntos o la gran aportación en el interior de jugadores como Stoilov o Lo. Pero también hay que resaltar el gran partido de Álex Tamayo, el mejor de lo que llevamos de temporada, acabando con 15 puntos. Fischer y Lapornik fueron los mejores jugadores visitantes.

El equipo menorquín aguantaba la salida visitante, con una buena circulación de balón y encontrando en Lo y Stoilov como baluartes ofensivos. Pero el Burgos ya tenía una referencia clara, Fischer anotaba su séptimo punto desde el triple y Jiménez también acertaba desde la larga distancia poniendo el 6-12 y obligando a Zamora a pedir tiempo muerto en el ecuador del primer acto. El parcial seguiría aumentando, hasta el 0-13, con un omnipresente Fischer, elevando la diferencia hasta los 12 puntos. Tamayo, con un triple, rompía la sequía y pese a que dos acciones de Yomi conseguían acortar distancias, el San Pablo Burgos mostraba todo su potencial ofensivo para llevarse el primer cuarto 16-27.

El Hestia Menorca encontró en Sanz como tabla de salvación ofensiva y consiguió contener el ataque burgalés, manteniendo el marcador a raya, 23-31, pero los visitantes volvieron a encontrar petróleo con el lanzamiento de la media y larga distancia de Lapornik, cinco puntos consecutivos que volvían a abrir hueco, 23-37. Pero muy podía reprochar al equipo, al contrario, su espíritu era encomiable, encontrando en la buena dirección de Sanz, los balones interiores a Stoilov y Lo como tabla de relanzamiento para llegar al descanso por debajo de los 10 puntos, 35-44, tras haber llegado a perder de 16.

Los menorquines entraban con buen pie en el tercer período del partido, Lo, Stoilov y Hannah abrían aún más el partido, 43-48, aunque un 2-7 devolvía al Burgos a los 10 puntos de renta. Zamora paraba el partido y sus instrucciones parecían surtir efecto, Hannah, que había aparecido en este tramo, volvía a estrechar el cerco, 50-55. Los mejores minutos del equipo menorquín tenían continuidad, la defensa había aumentado su nivel y Hannah, de nuevo desde el triple, obligaba al técnico visitante a parar el partido, 56-59. Pese al triple final de Lapornik, el partido estaba con todo por decidir al entrar en el cuarto final, 59-64.

Y fue el propio esloveno el que se encargó de dinamitar las opciones menorquinas, dos triples del escolta daban la tranquilidad al equipo de Lorenzo Encinas, 61-72 a 6.25 del final, rematado con dos aciertos más de Barrera que elevaban la diferencia hasta los 15 puntos. Pero este equipo no bajó los brazos y desde el triple apeló a la épica y a punto estuvo de dar un susto a los visitantes que tuvieron que sufrir hasta el final para llevarse el triunfo, 

Estadística Oficial del Partido

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