Foto: Tolo Mercadal
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La convincente victoria del Hestia Menorca ante el Real Valladolid Baloncesto no viene más que a confirmar la buena línea en la que se encuentra el equipo desde hace ya bastantes jornadas. Se está en el camino correcto, se ha cogido la senda que conduce al gran objetivo de la temporada que no es otro que el de la permanencia.

Pero lo cierto es que mientras las matemáticas no digan lo contrario, no hay que desviarse ni un solo centímetro del camino, todo lo que sea salirse o querer coger un atajo para pensar en otras metas puede ser contraproducente y lesivo para los intereses menorquines. Vayamos partido a partido, disfrutemos del gran momento de juego y resultados y vivamos cada uno de los encuentros como si de una final se tratase.

Si hace unos meses nos dicen que a estas alturas de la liga se estaría como se está, pocos, muy pocos, se lo habrían creído. El equipo de Javi Zamora transito varias jornadas en zona de descenso, pero la gran virtud fue el trabajo y el tener claro que se tenía que llegar al tramo decisivo de la competición en plena forma. No cundió el pánico, no salió a relucir el nerviosismo y ello ha permitido a la plantilla llegar a los 10 últimas opciones con plenas garantías de salvarse.

Es obvio que la llegada de Oliver Stevic cambió al equipo, no solo por su aportación estadística, si no por su saber estar sobre la pista y su veteranía que, ya lo dice el dicho, es un grado. A la llegada de Stevic se le sumó la superación de los problemas físicos de Víctor Arteaga, que está justificando con creces el porqué de su fichaje. La recuperación de Demers, los minutos de calidad de jugadores como Stoilov, Alderete, Sanz o Molins y la mejora a nivel grupal en todos los aspectos, liberó al equipo y, especialmente, a Clevin Hannah. El base está haciendo un temporadón y es la clara referencia para el grupo, pero ya no es el único foco en el que los rivales tienen que fijarse y ello ha repercutido en la mejora del juego y de los resultados.

Con todos estos condimentos, y capitaneados por el coach Javi Zamora, la plantilla ha llegado a la fase decisiva de la liga con plenas garantías, incluso superado muchas expectativas y con la ventaja de que los rivales de la zona alta ya los ha dejado atrás. A partir de ahora vienen los partidos de su liga, Cáceres, Cantabria, Clavijo…., pero ello puede ser un arma de doble filo si el equipo presenta algún síntoma de relajación.

Es por ello que todos debemos remar hacia la misma dirección y en el mismo camino, empujados por un Pavelló Menorca  entregado el objetivo está al alcance de la mano. Ya habrá tiempo de pensar en otras metas, que más que metas, sería un premio al trabajo y esfuerzo de la plantilla.

Mientras las matemáticas no digan lo contrario, toca pensar en la permanencia y solo en la permanencia, lo que tenga que venir después, bienvenido será.

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