Antoine Guillon y Pere Garau vuelven a abrazarse como vencedores de la OTSO Trail Menorca Camí de Cavalls
Antoine Guillon y Pere Garau vuelven a abrazarse como vencedores de la OTSO Trail Menorca Camí de Cavalls
Se repite la historia en la vuelta a Menorca, de 185 km, en la que el francés y el mallorquín han batido ex aequo el récord de la prueba con 18h42’33”

La octava edición de la OTSO Trail Menorca Camí de Cavalls ya tiene vencedores, en plural. Como ya ocurrió el año pasado con los mismos protagonistas, Antoine Guillon y Pere Garau han sido los primeros en llegar a la meta en la modalidad de 185 km, la más dura de las seis que forman en evento. Bajo el arco de llegada, han repetido un abrazo que puso el broche de oro a un esfuerzo
inmundo y que simboliza los mejores valores del deporte.
La carrera partió el día anterior desde Ciutadella, con Garau marchándose en solitario. Tras la experiencia de 2018 en la que fue más conservador, el mallorquín no quería perder ni un segundo y se lanzó directo a su objetivo de terminar por debajo de las 19 horas. Con el mismo propósito de tiempo partió Guillon, aunque con una estrategia muy diferente. Aquejado por una tendinitis en la rodilla derecha, el francés no quiso forzar en el primer tercio del recorrido pero partir de Arenal d’Es Castell (km 66) apretó el acelerador y se acabó despegando de Eugeni Roselló y Lluís Ruiz. En ese mismo punto sufría una caída el que hasta entonces era el segundo clasificado, Javi Pons, que tuvo que retirarse.
Durante la noche, Antoine Guillon, que ha había vencido en las tres últimas ediciones y conoce el recorrido al milímetro, continuó con su ritmo progresivo y fue limando los 15 minutos que llegaron a separarles. En Calan Porter (km 130) le alcanzó y desde ese punto cabalgaron juntos hasta la Plaça des Born, punto y final de este año de la OTSO Menorca Camí de Cavalls. Terminaron mejorando en 39 minutos su tiempo del año anterior y batiendo el récord que el propio Guillon había establecido en 2017 (19h18’53”). El catalán Lluís Ruiz completó el podio con un tiempo de 20h16’.
“Estoy destrozado”, sentenció exhausto Pere Garau. Cuando recuperó el habla, explicó que “ha sido increíble. Cuando Antoine [Guillon] me ha alcanzado pensé que sería imposible seguir con él. Sin embargo, la causa por la que corría valía la pena y me ha dado fuerzas para sufrir”, explicó este mallorquín, que está intentando completar la vuelta a Formentera, Menorca (ya completadas), Ibiza y Mallorca, para conseguir fondos para la Asociación de Andrade, una dolencia de la que él también es portador.
Por su parte, Antoine Guillon reconoció que dentro del compañerismo sí que hubo ciertos tanteos por la victoria, pero que finalmente la mejor estrategia fue seguir juntos. “Él se adelantaba en las subidas y yo iba mejor en los llanos, pero al final hemos preferido compartir los últimos kilómetros y un momento tan bonito como el de entrada en la meta. Me gusta mucho esta prueba porque tiene un recorrido coherente y es un reto muy duro porque se puede correr casi en su totalidad”. El próximo desafío del galo, cuatro veces vencedor de la TMCdC, será batir la marca en la vuelta a la Isla Reunión, para lo que tendrá que superar 212 km sobre asfalto en menos de 21h20’.
Para la mayor parte del pelotón la carrera todavía sigue viva. Entre las chicas, se está viviendo un apasionante duelo en la cabeza de carrera entre Laia Díez y Lucía Pasamar.


