Javi Zamora, el arquitecto del sueño menorquín
Artículo de opinión / Xus Rotger
El técnico lidera el crecimiento del Hestia Menorca y devuelve a la isla a un playoff 14 años después
Menorca, 14 años después, vivirá un playoff de ascenso a la máxima categoría del baloncesto español. Desde la desaparición del Menorca Bàsquet, la isla no había experimentado un acontecimiento de este calibre.
La travesía ha sido larga. Desde el nacimiento del Hestia Menorca, bajo el paraguas del CCE Sant Lluís, el baloncesto ha ido recuperando el estatus que merece en la isla, impulsado por una afición fiel que nunca ha dejado de creer.
El pasado domingo al mediodía se certificaba el premio gordo para una plantilla que está firmando una temporada extraordinaria. Para todos ellos, máximo reconocimiento.
Pero el objetivo de este artículo es otro: poner el foco en la figura de Javi Zamora, un técnico que ha vivido y liderado el crecimiento exponencial del equipo temporada tras temporada.
Llegó a la isla con el equipo en LEB Plata y, año a año, ha ido cumpliendo objetivos: la permanencia inicial, el ascenso a LEB Oro (actual Primera FEB), la consolidación en la categoría y, ahora, la clasificación para el playoff de ascenso. Todo ello, además, superando las expectativas, ya que el objetivo principal esta temporada era lograr una permanencia más holgada que la anterior.
Los equipos de Javi Zamora han tenido un denominador común: crecer de menos a más. Su único «borrón» fue la pasada campaña, cuando, tras una primera vuelta prometedora, el equipo entró en una dinámica negativa que le llevó a jugarse la permanencia en la última jornada en Valladolid. Aun así, el objetivo volvió a cumplirse.
Javi Zamora, más allá de que su estilo pueda gustar màs o menos, para gustos colores, ha sido clave en el crecimiento del Hestia Menorca: paso a paso, con los pies en el suelo y sin salirse del presupuesto. Es uno de los grandes responsables de este éxito, al que se suma su implicación total con el club y con la isla.
Su compromiso va más allá del banquillo: participación en proyectos como la Fundación Hestia, trabajo de base con equipos como el CD Alcàzar y, sobre todo, su capacidad para transmitir esa identidad y sentimiento a sus jugadores, conectándolos con una isla que respira baloncesto por los cuatro costados.
En el futuro, más allá de los resultados que estén por llegar, Menorca le deberá un reconocimiento por su entrega y compromiso con un club y una isla que ya son, sin duda, también suyos.
