Carta de despedida de Sergi Enrich a su Eibar
Hace 7 temporadas, siendo un chaval, estaba en mi tierra, Menorca, esperando ansioso para comenzar mi camino en la SD Eibar. Hoy se cierra esta etapa. No es un momento fácil. Me pesa tener que despedirme de este sueño, decir adiós a personas importantes, guardar en la memoria tardes de fútbol en el antiguo y en el remozado Ipurua, viajes, mañanas de entrenamiento con compañeros que han terminado siendo amigos… Me duele pensar que no volveré a ver a todas las personas que forman esa familia, pero es la ley no escrita del fútbol y sé que siempre estarán presentes.
A Fran, a Mendi, a Amaia, a todas aquellas personas que ayudaron a forjar en mí la confianza para explotar mi mejor versión y disfrutar juntos de esta profesión: eskerrik asko! ¡gracias de corazón! Y qué decir a la afición armera, el motor, la razón por la que cada partido salíamos a ganar, la motivación extra para marcar goles. Celebrarlos en ese estadio y con mi gente ha sido mágico y nunca lo olvidaré.
Pero toda historia tienes sus luces y sombras y esta no sería diferente. Ha sido un año y medio malo, duro y triste, porque me habría gustado despedirme con el objetivo cumplido, las gradas llenas y rodeado de la afición, pero la maldita pandemia y nuestro desempeño en el campo no lo han hecho posible. Con todo, esta amarga experiencia me ha hecho crecer y aprender.
Y ahora ese chaval de hace 7 años se despide con el depósito vital repleto de sensaciones. Marcado de por vida. Armero para siempre.
