Pitu Jiménez guía al Bàsquet Menorca a un épico triunfo ante el Arenys
Pitu Jiménez guía al Bàsquet Menorca a un épico triunfo ante el Arenys

Sin desmerecer el gran partido de Matalí, ni el de Dani García, que resultaron claves en la victoria final, la figura que ha guiado al Menorca a la victoria ha sido Pitu Jiménez. Ha rescatado al equipo en los instantes finales de los 40 minutos reglamentarios, con un triple con suspense sobre la bocina y forzando la prorroga, a demás de dirigir, anotar y asistir, hasta 11 asistencias repartió el base madrileño, guiando al equipo a la victoria final.
Empezó igualado el partido, con un Menorca que no pudo contar con Biel Torres, con gastroenteritis, e Isma Fernández, con asuntos laboreles. Ventajas cortas para los azules, y un período en el que los dos equipos se mostraban cómodos en ataque. Matalí y Salvans se erigían en los protagonistas menorquines. El período se cerraría con el marcador igualado a 20.
Pero llegó el segundo acto y con él la defensa zonal visitante. Atasco a la vista y así fue. El equipo de Pagès se le amontonaban los problemas en la zona de ataque, con un Arenys, con Parra y Molins como mejores hombres, que parecía tener la lección aprendida. Los catalanes cogían el mando del partido y solo en los instantes finales se evitaron males mayores, reduciendo la ventaja a 1 punto para los visitantes, 32-33.
Llegaban los mejores minutos del Básquet Menorca tras el descanso, que se despojaba de la defensa del Arenys a base de acierto y adueñándose de la pintura. La ventaja menorquina no era definitiva pero si parecía dar un respiro a la entregada grada de Bintaufa. Pitu ya mandaba, Matalí continuaba con su enorme partido, Dani García mostraba a pinceladas la clase que atesora, a pesar de su falta de ritmo y lo propio hacía Jan Orfila. Llufriu también aportaba y el equipo cerraba el tercer período con 5 puntos de ventaja.
Una ventaja que llegó a los 7 puntos, obligando al banquillo visitante a parar el partido. Entonces llegó la reacción del joven equipo catalán. Ajustó de nuevo su defensa y fundió los plomos en el ataque local, 0-10 de parcial y la ventaja visitante empezaba a ser preocupante, no por lo excesivo de la misma, si no por la dinámica que estaba cogiendo el partido. Pero llegaron 2 minutos de ensueño. Dani “Maki” García mostrando de lo que es capaz, y Pitu Jiménez asumiendo los galones. Y un factor más, el “factor Bintaufa”, que al grito de “si se puede” llevó al equipo a una última posesión de infarto, desventaja de tres puntos con 2,6 segundos por jugar. Primer intento abortado por los catalanes, y el segundo, con 1,2 segundos de juego, el balón llegó a las manos de Pitu, se elevó, lanzó, la pelota sale rebotada hacia arriba y allí Bintaufa se encargó de que su trayectoria descendente coincidiera con el aro. El milagro se había conseguido. Prórroga.
Un tiempo extra en el que el Menorca administró muy bien cortas ventajas desde el tiro libre y finalmente se deshizo, 77-75, con sangre, sudor y lágrimas del filial del Joventut, que erró el lanzamiento final.
Incidencias
Más de 500 personas se convirtieron en el sexto jugador en Bintaufa.
Texto y fotos: Xus Rotger



